miércoles, 11 de febrero de 2026

 EL BIPARTIDISMO: 49 AÑOS DESPUÉS

Desde 1977, el bipartidismo se ha asentado cómodamente en el Congreso, las asambleas autonómicas, las diputaciones y los ayuntamientos. Una estructura tan arraigada que PSOE y PP no parecen dispuestos a abandonar. La razón es sencilla: se está muy bien en la poltrona y cambiar de oficio siempre resulta menos rentable. Sin embargo, el chollo empieza a mostrar signos de agotamiento.

La solución, si realmente existiera voluntad política, sería tan simple como reformar la ley electoral e implantar listas abiertas, como ocurre en países de nuestro entorno. Pero para ello deberían ponerse de acuerdo los dos grandes partidos. Algo que, visto lo visto, nunca ha sido una prioridad. No porque sea imposible, sino porque no les interesa. Y mientras tanto, a la ciudadanía le va peor desde hace varias décadas.

Otros partidos han intentado romper ese bipartidismo sin éxito. Ciudadanos y Podemos nacieron con ese objetivo. En 2015 irrumpieron con fuerza, pero el sistema y sus propias contradicciones terminaron por debilitarlos. Las elecciones de 2019 marcaron su declive, mientras Vox emergía con fuerza, sin alterar el fondo del sistema: el bipartidismo continuó gobernando, directa o indirectamente.

En 2023 el escenario volvió a repetirse. Ciudadanos desapareció, Podemos se dividió y llegó Sumar y Vox perdió fuerza, pero el resultado fue el mismo: el PSOE siguió en el poder con el apoyo de fuerzas afines y partidos regionalistas. Desde 2018 se repite el mantra del “gobierno progresista”, como si alguien estuviera en contra del progreso.

Desde antes de la moción al Presidente del PP y desde junio de 2018 hasta hoy, ¿en qué ha mejorado la vida del ciudadano medio? ¿Qué soluciones reales se han dado a los jóvenes que trabajan -el futuro- y no pueden pagar un alquiler? ¿A la sanidad colapsada, al precio de la energía, a la cesta de la compra, a las infraestructuras obsoletas o a la corrupción persistente? El último tufo está cerca, en Alicante capital con el tema de las viviendas VPO, veremos como la culpa, la tiene alguien que pasaba por allí que iba a comprar el pan.


La política y en particular el bipartidismo sigue igual. La ciudadanía española intentando evolucionar y los políticos, para que no los saquen de las listas para las próximas elecciones, de limpiabotas de sus jefes y todos mirando al infinito.

La política se ha reducido a convocar elecciones, analizar resultados y conservar el poder. Nadie explica con claridad qué se va a hacer con la inmigración, la vivienda o las listas de espera. No se arreglan carreteras ni vías, y nadie asume responsabilidades.

Salud.




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