miércoles, 18 de febrero de 2026

LA IA(inteligencia artificial) NO LO SABE NI AHORA, NI EN EL 2076

Es posible que dentro de 50 años, ninguno de nosotros esté por aquí, pero seguro que se correrá la voz o la IA sabrá que en Pinoso hay una Cápsula del Tiempo, no lo que contiene.

La pusieron el 12 de febrero de 2026, con la idea de abrirla el 12 de febrero de 2076. Igual que es posible que ninguno de nosotros esté para abrirla también es posible que, algunos de los que ayudaron a enterrar la Cápsula del Tiempo sí esté y no sea necesario recurrir a la IA, más o menos como aquella película del trasatlántico. Pero en la película sabíamos el final y en el caso de la Cápsula del Tiempo la IA no sabe lo que hay dentro a no ser que alguien se vaya de la lengua y la idea pierde su gracia.

Cuando la abran, la Cápsula del Tiempo tendrá 50 años.


El bipartidismo en Pinoso, ya tiene 47 años.

Los primeros ayuntamientos democráticos en España tras la dictadura se constituyeron el 19 de abril de 1979, después de las elecciones municipales celebradas el 3 de abril de ese mismo año. A partir de entonces, la ciudadanía pudo volver a elegir libremente a sus representantes municipales, casi cinco décadas después.

En Pinoso, desde 1979, el bipartidismo ha sido la constante en el gobierno local. Sin embargo, acuerdos y desacuerdos entre las dos grandes formaciones han tenido consecuencias políticas de difícil recuperación. Ya en las décadas de los 80 y 90 se vivieron episodios de inestabilidad.

A partir del año 2000 la situación se tensó aún más: moción de censura, el conocido Pacto de la Caballusa, dimisiones forzadas y, dentro de esa misma década, la expulsión de varios concejales tras el llamado Pacto de Las Cadenas con el “enemigo político” tradicional.

También han existido otras fuerzas con representación municipal, como el Bloc, cuyo papel fue fundamentalmente el de apoyo puntual a uno u otro de los grandes partidos. Se produjo asimismo una desvinculación del PSPV (PSD) que terminó respaldando a uno de ellos, en un episodio político que muchos recordarán. Más recientemente, dos concejales de Vox se incorporaron a la corporación, aunque su influencia, por ahora, ha sido limitada.

Ante este recorrido político cabe preguntarse: ¿en qué ha mejorado Pinoso en estos 47 años?

Es indudable que el municipio cuenta hoy con más infraestructuras: dos pabellones polideportivos, dos centros culturales, varios campos de fútbol, pistas de tenis y pádel, la Casa del Vino y del Mármol, la Casa de Don Pedro, el Auditorio, la Casa de la Música, un nuevo mercado, dos polígonos industriales y dos circunvalaciones que han permitido desviar el tráfico. También se han ejecutado diversas rotondas y renovaciones urbanas, la última en la Plaza de España o del ayuntamiento.

Ahora bien, conviene analizar de dónde han salido los recursos para estas inversiones. En gran medida, las infraestructuras mencionadas han sido financiadas por la Generalitat Valenciana al 100% o por la Diputación de Alicante en un 70%. La aportación directa de las arcas municipales ha sido limitada.

Durante años se decía fuera de la localidad que Pinoso era “el pueblo más rico de España”. Incluso se comentaba que aquí no se pagaban impuestos. Eran afirmaciones atractivas, pero alejadas de la realidad.

Es cierto que durante cuatro lustros hubo ingresos extraordinarios que alimentaron esa percepción de prosperidad. Sin embargo, actualmente esos recursos son menores y, paralelamente, la presión fiscal ha aumentado. En mi caso concreto, la aportación anual ronda los 1.500 euros, sin contar el consumo de agua —que no es un impuesto, sino un servicio esencial— y cuyo coste se ha incrementado recientemente en torno a un 250%. De pagar 30 euros trimestrales se ha pasado a 80. Hace 20 años, la carga impositiva de mi unidad familiar era de aproximadamente 480 euros anuales.

Ante esta evolución, surgen varias preguntas:
¿Ha explicado el bipartidismo que ha gobernado Pinoso desde 1979 las razones de estas subidas?
¿Se han ejecutado infraestructuras destacables desde que se incrementó la presión fiscal?
¿Se han solucionado las pérdidas de agua en la red municipal, que hace 15 años se cifraban en torno al 60% según un Foro Ciudadano?
¿Ha mejorado la limpieza viaria y el baldeo de calles?
¿Funciona adecuadamente la recogida de residuos sólidos urbanos?
¿Es el alumbrado público el que merece el municipio?
¿Se están reparando con diligencia los baches y desperfectos en calles y caminos?

Son cuestiones que muchos vecinos se plantean desde hace años.

Termino como en ocasiones anteriores: la ciudadanía está cansada de estar cansada. Cansada de que no se resuelvan los problemas cotidianos, los del día a día. Después de 47 años de bipartidismo, la pregunta sigue en el aire: ¿el balance es satisfactorio o queda mucho por hacer? ¿estará la respuesta en la Cápsula del Tiempo? ¿lo sabrá la IA?

Salud.


miércoles, 11 de febrero de 2026

 EL BIPARTIDISMO: 49 AÑOS DESPUÉS

Desde 1977, el bipartidismo se ha asentado cómodamente en el Congreso, las asambleas autonómicas, las diputaciones y los ayuntamientos. Una estructura tan arraigada que PSOE y PP no parecen dispuestos a abandonar. La razón es sencilla: se está muy bien en la poltrona y cambiar de oficio siempre resulta menos rentable. Sin embargo, el chollo empieza a mostrar signos de agotamiento.

La solución, si realmente existiera voluntad política, sería tan simple como reformar la ley electoral e implantar listas abiertas, como ocurre en países de nuestro entorno. Pero para ello deberían ponerse de acuerdo los dos grandes partidos. Algo que, visto lo visto, nunca ha sido una prioridad. No porque sea imposible, sino porque no les interesa. Y mientras tanto, a la ciudadanía le va peor desde hace varias décadas.

Otros partidos han intentado romper ese bipartidismo sin éxito. Ciudadanos y Podemos nacieron con ese objetivo. En 2015 irrumpieron con fuerza, pero el sistema y sus propias contradicciones terminaron por debilitarlos. Las elecciones de 2019 marcaron su declive, mientras Vox emergía con fuerza, sin alterar el fondo del sistema: el bipartidismo continuó gobernando, directa o indirectamente.

En 2023 el escenario volvió a repetirse. Ciudadanos desapareció, Podemos se dividió y llegó Sumar y Vox perdió fuerza, pero el resultado fue el mismo: el PSOE siguió en el poder con el apoyo de fuerzas afines y partidos regionalistas. Desde 2018 se repite el mantra del “gobierno progresista”, como si alguien estuviera en contra del progreso.

Desde antes de la moción al Presidente del PP y desde junio de 2018 hasta hoy, ¿en qué ha mejorado la vida del ciudadano medio? ¿Qué soluciones reales se han dado a los jóvenes que trabajan -el futuro- y no pueden pagar un alquiler? ¿A la sanidad colapsada, al precio de la energía, a la cesta de la compra, a las infraestructuras obsoletas o a la corrupción persistente? El último tufo está cerca, en Alicante capital con el tema de las viviendas VPO, veremos como la culpa, la tiene alguien que pasaba por allí que iba a comprar el pan.


La política y en particular el bipartidismo sigue igual. La ciudadanía española intentando evolucionar y los políticos, para que no los saquen de las listas para las próximas elecciones, de limpiabotas de sus jefes y todos mirando al infinito.

La política se ha reducido a convocar elecciones, analizar resultados y conservar el poder. Nadie explica con claridad qué se va a hacer con la inmigración, la vivienda o las listas de espera. No se arreglan carreteras ni vías, y nadie asume responsabilidades.

Salud.




DEL CASETE AL *DAB…Y DE LA POLÍTICA AL INMOVILISMO Hubo un tiempo en el que la tecnología avanzaba a base de pequeños saltos que parecían ...

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