AL CAMBIO CLIMÁTICO LE FALTA MUY POCO PARA QUE LE DETENGAN
Un político muy importante de España ha dicho a través del Cuarto Poder, que al parecer los principales responsables de los incendios son *“el cambio climático o la emergencia climática -añadiendo- que aquellas personas que hayan sido las encargadas de hacer y provocar estos incendios, tienen que rendir cuentas ante la justicia y que no puede haber impunidad”. Esto lo dijo recientemente el presidente del gobierno de España.
TAMPOCO HACE TANTO
Allá
por la década de los años 1960/70 en Lel, donde residí hasta el
año 1973, había un colegio unitario que cesó su actividad en el
año 1967. Distaba unos 400 metros de casa de mis padres, la
carretera estaba sin asfaltar, aun así, había una especie de arcén
que discurría por ambos lados.
Además, existía una senda que
partía de una era al norte de la casa y cruzaba por un pequeño
montículo llamado Altet. Enlazando entre los márgenes de los
bancales de Luis y Paco, llegabas al camino real, se cruzaba éste y
accedías a la era del tio Quico. De allí por la izquierda del pozo
de Pepe, ya estabas en la escuela. Las sendas nos acortaban el camino
unos 100 metros a los del caserío de la Casa Alta.
LOS HABITANTES Y LA LLUVIA
El Altet estaba lleno de sendas, algún pino, unas cuantas atochas, algo de tomillo, romero, esparrago silvestre, alguna que otra hierba blanca y linzones que arrancábamos para los conejos que se criaban en casa.
Se veía mucha fauna, cantidades de pájaros como gorriones, jilgueros, verderoles, totovías grandes y pequeñas, e insectos de todo tipo, así como arañas y escorpiones.
En la parte más alta, estaba el pino de la bola. Era muy grande y de mucha edad. Pero un rayo de verano lo partió y fue secándose poco a poco. Ahora, solo queda un trozo de su tronco. Desde la era de Joaquín estuvimos observando la forma en que se quemaba y se apagaba por sí solo. Sin embargo, el Altet no se incendió.
Llovía cuando llovía, decían nuestros mayores y al ver una nube negra desde distintos puntos de la zona le lanzaban un cohete. Comentaban los abuelos que era para que no cayese piedra. Al parecer aquella práctica fue prohibida.
En mis años de observación de aquellas tormentas de verano, nunca he visto caer pedrisco. Sí llover mucho en un determinado lugar hasta el punto de ver como se llenaban las cisternas y pozos de la zona. Jamás vi un incendio por el contorno y menos por las montañas de alrededor. Sí veía ganados de ovejas y cabras que venían a beber agua a las pilas del pozo hondo junto a la casa donde me crie. “Els tornalls” de piedra maciza los han ROBADO, qué raro. Estos ganados limpiaban, sobre todo, los alrededores de las viviendas, subían al Altet y desbrozaban todo a su paso y de camino a sus corrales seguían limpiando. Ahora lo hacemos anualmente, para la fiesta de la pedanía.
A fecha de hoy ya no quedan ganados por allí y las sendas del Altet han sido borradas por la vegetación. Lo que no he comprobado es si quedan arañas y escorpiones. Creo que se han ido con los pájaros que allí tampoco habitan, aunque todavía queda algún gorrión. Parece que se han mudado a las ciudades y han mutado en directores generales, secretarios de estado, delegados de gobierno... y así hasta lo más alto del escalón, desde donde no permiten que la evolución de aquellos años, recupere poco a poco tantas cosas perdidas que ahora están prohibidas.
Salud.
*Europa Press



